Al asumir las funciones  que el supremo gobierno  y el comando institucional me han confiado como jefe de la región policial Arequipa, presento mi cordial y afectuoso saludo a la corporación de los señores jefes, oficiales, sub oficiales, especialistas y personal civil PNP, que prestan sus valiosos servicios en esta gran Unidad Policial.
Precisamente, la Policía Nacional, en su calidad de institución fundamental del estado y la sociedad, cumple relevantes funciones en resguardo de la seguridad, la paz, la tranquilidad y el orden público que en suma constituyen el ambiente básico que posibilita el desarrollo personal y colectivo.
En este contexto, los funcionarios policiales debemos asumir una filosofía de trabajo que tenga un fuerte e inequívoco sustento en la constitución política y las leyes de la república, y estar por ende, íntimamente comprometido con los valores del sistema democrático.

En ese orden de ideas, su acción debe contribuir a la consolidación del estado de derecho que no es sino la cristalización de un ambiente donde se encuentre asegurado el funcionamiento de las instituciones que la ley ha creado y la firme protección de los derechos y las libertades ciudadanas.
Si bien es cierto que la problemática delictiva en la jurisdicción de esta región policial, obedece a múltiples factores y a una pluralidad de causas, corresponde a nuestro sector atender los efectos y sus secuelas, por lo que es necesario pedir el apoyo a la ciudadanía para enfrentar este flagelo, llevando a cabo una agresiva acción de integración con la civilidad, trabajando con las juntas vecinales, instruyéndolos para que apoyen a la Policía y hacer frente a la delincuencia.
Hermanos Policías, mantengamos intacta nuestra vocación de servicio, porque es la razón de nuestra existencia, animado por este hecho, exhorto a todo el personal policial de esta gran unidad para que unidos, pongamos de manifiesto nuestro profesionalismo y sensibilidad humana para consolidar nuestra presencia en el noble corazón del pueblo de esta región del país y a la conducta digna  de cada uno de nosotros.