Quiero agradecer a Dios por tener el honor y privilegio de comandar esta Gran Unidad Policial como es la Región Policial Junín, conformado por efectivos policiales imbuidos de una mística y profesionalismo, que permite prestar servicio policial con eficacia y eficiencia en esta ubérrima región central del País. Desde la asunción de mi Comando, he volcado toda mi experiencia para lograr, en primer lugar, la cohesión que debe haber entre la población, sus autoridades y sociedad organizada y su Policía Nacional del Perú; y en segundo lugar, articular y focalizar los servicios policiales para mejorar cualitativa y cuantitativamente los niveles de protección y seguridad ciudadana. Nuestra gloriosa Institución tiene el deber de garantizar el crecimiento sostenido del desarrollo nacional, y nuestro trabajo es la de aportar la seguridad necesaria para lograr la erradicación de la pobreza y el sub desarrollo, siendo el factor humano determinante para lograr el éxito de nuestra misión, insto a mis hermanos policías a redoblar los esfuerzos para un fructífero accionar policial, que redunde en el prestigio y buena imagen de la Policía Nacional del Perú. Y a la sociedad, a la cual nos debemos, los exhorto a apoyar nuestros esfuerzos por la paz social y seguridad, solo así, la sociedad organizada y su Policía Nacional, lograremos que el progreso y desarrollo de la región central y de nuestra amada patria sea fortalecida y sostenida en beneficio de todos los peruanos, recordándoles que en nuestro diario accionar en pro de la sociedad, tengamos presente que nuestros héroes y mártires vigilarán que el brillo de nuestros actos no opaque la luminosidad con que nuestro emblema institucional contribuye a consolidar el brillante futuro de nuestro Perú. Que nuestra patrona, Santa Rosa de Lima, ilumine y guíe el trabajo de cada uno de nosotros, siempre teniendo presente la trilogía bendita que rige la vida profesional de los que conformamos la Policía Nacional del Perú: DIOS, PATRIA y LEY.